
¿Son producto de la teoría y la praxis? ¿Nacen de la cotidianidad de la práctica pedagógica? ¿Se presentan para resolver un problema?
Afuera de la ventana de las creencias está el mundo de las experiencias pero son las creencias las que dan acceso, forma y color a esas experiencias. Si la ventana por donde se contempla la vida es una ventana de limitaciones, el comportamiento manifestará limitaciones. Si la ventana es de creencias en las capacidades ilimitadas de la mente y el cuerpo y en la capacidad para producir cambios sobre la propia vida, se abre al amplísimo potencial de rendimiento que hay a disposición de todos. (Combessie, Jean 2003)

Por ello es importante empezar por aseverar que el estudiante, antes de llegar al centro de educación ya tiene prefijado el problema a investigar que en realidad no es el problema, aunque lo formule y trate de maquillarlo como tal. No existe en realidad el problema y mucho menos los marcos problemáticos que permitan al lector darse cuenta de lo que en realidad pasa y lo que se quiere investigar, no se manifiesta una relación sujeto objeto que es característica de la relación del investigador con el objeto de estudio. Quien ejecuta, trabaja y presenta el trabajo de grado aparece como un autor en la portada pero no como un actor, un tejedor de preguntas, gestor de una verdadera búsqueda. Aparece como un compilador de teorías que desconoce, porque los códigos utilizados en muchas oportunidades son utilizados de manera inadecuada, además de centrarse en teorías que en nada aportan a la propuesta.

Las preguntas no se ven pensadas como fruto de un trabajo previo de campo, parecen salir más de la espontaneidad que de la condición de saber, lo que permite decir que la formación investigativa de los docentes que asesoran los trabajos de grado es precaria y de poca profundidad, de allí que no se vea el impacto del proyecto en la comunidad educativa donde se realiza el trabajo de grado, ni que se generan los cambios necesarios que transformen la problemática vivida. De igual forma, el perfil del egresado no es investigativo, se convierte en un maestro más, enseñador y explicador de contenidos que no le pertenecen.
También se observa ese desconocimiento por parte de pedagogos, Se puede observar en muchos trabajos de grado que el mundo intelectual nace y muere con Piaget y Vigosky.

¿Hay obsesión, desconocimiento o formación? No se puede emitir un juicio pero pareciera que hay de todo al mismo tiempo. ¿Y en los otros saberes qué? ¿Será que saber sólo es pertinente en éstos dos personajes? En cuanto a medios utilizados en relación con el sujeto – objeto, se encuentran determinadas como instrumentos, como herramientas, no como formas de comunicación que permiten descubrir lo real, lo existente, con respecto a un contexto determinado que dé cuenta de un trabajo a conciencia crítico y de reflexión. Si hacen una encuesta ella es irrelevante, con preguntas sin una dirección, sin fuerzas, sin seriedad académica, que más parece un remedo que un instrumento de confrontación.

Por otra parte, en los trabajos de grado aparecen gráficos que al ser analizados con detenimiento son adornos visuales ya que de demostración de hechos, de averiguaciones, estadísticas o confrontaciones, no tienen el menor indicio. Lo producido con base a la relación del investigador y el objeto de estudio es toda una falacia, ello no existe no se objetivan las vivencias, no se designa lo real mediante uso de símbolos ni menos se expresan mediante el conjunto de significados de acuerdo a la articulación en los contextos.

En las tesis no existen los contextos reales, lo que aparece es el nombre, la dirección y los grupos en que pretendidamente se realizó la propuesta. No se sabe de las falencias que presentaban estos grupos, no se deja ver el grado de desarrollo de habilidades, destrezas, no se habla de las competencias encontradas. Si se afirma que no se sabe leer, que no se sabe escribir, que existe desmotivación, son afirmaciones sin sentido que dan la sensación de salir de la cabeza del investigador no como el producto de la relación sujeto – objeto porque su manera de comunicarse no permite develar nada.

En momentos al leer los trabajos de grados se siente un gran vacío que puede causar desazón e incertidumbre por la formación investigativa lograda en los alumnos-maestros durante el desarrollo de este requisito de grado y sobre el cual giraron e hicieron girar muchas expectativas durante ese tiempo y que puede llenar de interrogantes que se espera ir desarrollando a lo largo de esta investigación alrededor del impacto que pudieron presentar el desarrollo de los trabajos de grado para motivar o despertar el interés y la persistencia en estos alumnos-maestros por la investigación, o por el contrario se dio el proceso como algo tortuoso y doloroso, poco motivador por la investigación que hoy quizás, no quieren saber más de ese trabajo formativo alrededor de la investigación.
Serán muchas las interrogantes que se presentaran durante la lectura de estos trabajos de grado, no solo con relación a los alumnos-maestros por su formación en investigación, sino también por los educadores que lideraron estos procesos de desarrollo, el pénsum o la malla curricular, las políticas educativas y el contexto de los educadores en ejercicio alrededor de la investigación.
Entre todos los interrogantes que generó la lectura de algunos trabajos de grado, se desprenden aseveraciones de hecho, casi expofacto, que cuestionan la formación investigativa y la aplicación de la investigación para el ejercicio de la docencia que se trabajarán como hipótesis confrontadas en entrevistas con los alumnos egresados e instituciones de práctica donde se comprueba el poco impacto en los procesos de desarrollo de la institución que presentaron los trabajos de grado.

¿Si así son los trabajos de grado, entonces con qué maestro investigador se cuenta, cuando por ejemplo no enuncia con claridad el problema?
Y vendría entonces la otra pregunta ¿Realmente se cuenta con educadores investigadores fruto del proceso de formación investigativa recibida mediante la realización del trabajo de grado?

Son pocas las posibilidades de que estos maestros estén ejerciendo la investigación formativa con sus alumnos y si alguno de ellos lo esta haciendo es producto de aquel deseo humano de dar respuesta a las preguntas que a diario se presentan en el devenir cotidiano y no como resultado de su formación investigativa, es casi imposible. Los trabajos de grado parece que realmente se constituyeron solo en un requisito de grado y no más, algunos de ellos no impactaron los procesos de desarrollo de las instituciones educativas donde se realizaron.
Estas reflexiones permiten afirmar que la universidad está alejada de la realidad y de la sociedad, se ha constituido como un guetto; ni siquiera se relaciona con las otras universidades para intercambiar saberes, como si se tuvieran todos los problemas del mundo resueltos, así como los del conocimiento. Este planteamiento hay que oírlo con beneficio de inventario, pues en las instituciones hay secciones con producciones de muy alta calidad y en interacciones con el medio nacional e internacional. La academia se muestra acomodada y conservadora en el viejo paradigma, fijándose sus verdades, estableciendo su autoridad y se resiente de la comodidad por tenérselas que ver con lo novedoso, la incertidumbre, la entropía de sus conocimientos.

Es necesario tener en cuenta que así como aumenta la información científica, en esa misma medida aumenta la indocumentación y la ignorancia. Es necesario que quienes manejan el poder no se alejen del saber y que ambos, poder y saber, propongan cambios acordes con el desarrollo global actual y que no se reforme todo para que todo siga igual.
El maestro debe ser suficientemente solvente al menos en lo que dice enseñar y saber, se requiere de un maestro con formación, compromiso y mirada interrogadora, cuestionadora, inquieta, investigativa y lo más importante motivadora, que estimule al alumno a desarrollar sus capacidades investigativas, que desarrolle competencias investigativas para comenzar a romper la dicotomía existente entre la investigación y la docencia como un obstáculo conceptual para repensar los trabajos de grado.